Hace un tiempo que Akram Muti me soltó un «Tenemos que hablar» por teléfono, y el tono nada bueno auguraba. Efectivamente, las noticias no fueron del todo buenas: Gutemberg Digital cerraba sus puertas. El tiempo ha pasado y ya es oficial.
Por sus máquinas han pasado miles de tarjetas, catálogos, revistas, folletos, carteles, tesis, programas… Y fanzines. Cuando edité los primeros números, Akram me dijo que le gustaría ponerlos a disposición de la gente en formato impreso. Fue el primero en ofrecerlo y, por fidelidad a ese ofrecimiento, años más tarde cuando hubo quien los quiso imprimir Akram fue el gran hacedor. Tres copias de toda la colección de fanzines hasta ese momento editados: una para el propio Akram, otra para Toni Lemus (Cero Fanzine) que fue la primera persona interesada en adquirirlos impresos) y otra para mí mismo. Una edición de lujo que con esmero fue cogiendo cuerpo en la imprenta.
Después, vinieron los nuevos números y las peticiones de gente que quería tenerlo en formato de papel. Y el esmero y el cariño siguieron siendo el mismo hasta esa llamada en que se puso punto y aparte.
Así que toca dar las gracias: a Gutemberg Digital pero, sobre todo, a Akram Muti. Porque a pesar de su a veces arisco carácter fruto del cansancio y el estrés, siempre terminaba lo que fuera con una sonrisa. Porque para negociar hay que ser un hacha, y en esas lides casi siempre he perdido con él jajajajaja
El señor de la impresión ha cerrado la imprenta, pero el humano tras la marca emprende nuevas andaduras. Y le deseamos lo mejor en ellas. Porque de bien nacidos es ser agradecidos.
GRACIAS, Akram.
